Praga, el sueño de una noche de verano

Cualquier momento es bueno para visitar Praga, pero disfrutar de una noche de verano en la plaza de la Ciudad Vieja, siendo testigo de bailes y cantos tradicionales y degustando una pivo típica checa, no tiene precio. Esta ciudad te enamorará con su historia, su arquitectura, una gastronomía exquisita, presumiendo de mercadillos al aire libre y unos habitantes cuya amabilidad no pasará desapercibida.

La antigua capital del Reino de Bohemia nos recibe con sus aires de niña bonita, demostrando que en cada uno de sus rincones te puede sorprender más y más. En sus calles podemos ver todavía restos de su pasado comunista, pero nos sorprendemos de que en tan pocos años el capitalismo europeo haya entrado con tantísima fuerza en el país y que además, sus habitantes se hayan acostumbrado tan fácilmente.

Malá Strana
Malá Strana

En este post os propongo que me acompañéis  en mi sueño de una noche de verano recorriendo desde desde Malá Strana hasta la Ciudad Vieja y aprovechando al máximo cada rincón de esta maravillosa ciudad.

All you need is love

Acabar la tarde en la Ciudad Pequeña, Malá Strana, es una estupenda opción tras todo un día de turisteo. El bullicio de la zona, con los músicos callejeros, restaurantes y tiendas de souvenirs harán que nuestro paseo sea de lo más entretenido por uno de los distritos más antiguos e históricos de Praga.

 

En 1980 John Lennon era asesinado frente al edificio Dakota en Nueva York y miles de personas lloraban su muerte mientras cantaban al unísono All you need is love. En ese mismo momento, en Praga, un muro servía como refugio expresivo para los pacifistas que se encontraban oprimidos ante las autoridades comunistas que les prohibían incluso escuchar las canciones de The Beatles porque consideraban que su mensaje era “subversivo”, el muro de John Lennon. Allí mismo, treinta y siete años más tarde, podemos seguir palpando la historia de ese muro que va cambiando con el paso del tiempo, un rincón en el que cada turista deja su huella, su amor, su inspiración.

 

Y siguiendo en nuestra línea beatleliana, en Malá Strana encontramos el conocido John Lennon Pub un sitio tranquilo donde sentarse, probar distintas cervezas o cenar, alejándose un poco de la típica gastronomía de la ciudad y disfrutando de buena música.

John Lennon Pub
John Lennon Pub

Atardecer en el Moldava

En otro tiempo el Puente Carlos de Praga fue el nexo de comunicación más importante entre la Ciudad Vieja y el Castillo de Praga, especialmente para el comercio de la época. Cuando cae el sol, las 30 estatuas barrocas que se encuentran a lo largo del puente son testigo de la afluencia de turistas que lo recorren en ambas direcciones. En el puente, son muchos los que se paran delante de la estatua de San Juan Nepomuceno, que fue arrojado al agua. Según la leyenda, si pides un deseo poniendo la mano izquierda en la base de su estatua, éste se cumplirá. Si pasas por el puente al atardecer, probablemente tengas un poco de suerte y no tengas que hacer cola para pedir tu deseo.

 

Más adelante, la Ciudad Vieja nos da la bienvenida con su gran torre, localizada al principio del Puente Carlos y considerada como una de las construcciones más importantes de la arquitectura gótica de la historia. Y es que Praga es así, una mezcla de estilos arquitectónicos y, por suerte para nosotros, una de las pocas ciudades que no fue bombardeada. Dicen las malas lenguas que Hitler estaba totalmente enamorado de esta Praga y pensaba retirarse en ella, por lo que había prohibido los bombardeos sobre la ciudad.

 

Cena y música en la Plaza de la Ciudad Vieja

Es cierto que la Ciudad Vieja, también conocida como Stare Město, es la zona más turística y concurrida de la ciudad, pero no por ello debemos dejar de pensar en el suelo que estamos pisando, las historias que por ahí han pasado y todos los recuerdos que nos llevaremos. Escogemos el punto neurálgico de la ciudad para acabar la noche porque, tras visitar Praga en verano, sabemos que no hay nada mejor que comer al aire libre, tomarse una cerveza bien fresquita y disfrutar del ambientazo de la plaza.

Plaza Vieja
Plaza de la Ciudad Vieja

 

La iluminación tenue y los colores cálidos que cubren la plaza hacen que ésta parezca incluso más acogedora. Los edificios que se sitúan en ella, la Iglesia de Nuestra Señora de Týn, la Iglesia de San Nicolás y el Ayuntamiento de la Ciudad Vieja lucen como nunca.

Sin embargo, la estrella de la plaza, es el precioso Reloj Astronómico de Praga, que se sitúa en el edificio del Ayuntamiento. La esfera superior es el reloj astronómico propiamente dicho, cuya función era representar las órbitas del Sol y de la Luna. Todos llegamos a Praga con la gran ilusión de ver en acción del gran Reloj Astronómico y en el momento en el que el reloj marca las horas en punto, salen los apóstoles seguidos de otras cuatro figuras: el Turco, la Avaricia, la Vanidad y la Muerte.

 

Si queréis subir a la torre del reloj debéis saber que el horario es de martes a domingo de 09:00 a 22:00 horas y lunes de 11:00 a 22:00 horas. El precio por adulto es de unos 9,50 euros.

El Trdelnik, un postre de 10

Para rematar nuestro sueño de una noche de verano, dejaremos atrás los cantos y bailes tradicionales que se dan cita en la Plaza de la Ciudad Vieja y nos adentraremos en las callejuelas que rodean la plaza. Además de encontrar más tiendas chulas dónde comprar souvenirs que tanto nos gustan nos encontramos con otras que nos llaman la atención, marionetas, gominolas, réplicas del reloj astronómico y cómo no, tiendas donde nos ofrecen figuras preciosas de cristal de bohemia. Sin embargo, no podemos dejar de probar nuestro postre favorito cuando visitamos los países de Europa Central: el Trdelnik. Es una especie de masa enrollada en un pincho de madera (cuyo nombre es trdlo) y que se asa al fuego de unas brasas mientras gira sobre si mismo. El sabor final tiene un toque a ahumado con canela y suelen venderlo en mercadillos y pequeñas tiendas.

 

 

Y como decía Shakespeare, el amor no mira con los ojos, sino con el alma. Así es, más allá de mis ojos, Praga me ha robado el alma y espero que a vosotros también (sea en verano o en invierno).

¡Abrazos y espíritu wonderlust!

Coraline Poulain

8 thoughts on “Praga, el sueño de una noche de verano

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