Los Jardines Majorelle: Nenúfares, amor y otras historias

Los Jardines Majorelle son todo aquello que no esperas encontrar en una ciudad tan caótica como Marrakech. En un ambiente de bullicio, tonos ocre, especias, regateo y donde el orden está en el desorden… aparece un remanso de paz (eso sí, actualmente convertido en uno de los lugares más transitados por los turistas) disfrazado de un precioso azul Majorelle y cuidado al milímetro. Un extenso jardín botánico con más de 300 especies vegetales rodea la villa y el Museo, donde también conviven más de 15 especies de pájaros del Norte de África. Nenúfares, cactus, plataneras, un precioso bosque de bambú y muchas más especies encontrarás en este espacio que en sus orígenes fue creado por el pintor francés Jacques Majorelle, dando nombre a la villa, los jardines y al ya conocido color, azul Majorelle.

¿Cómo llegar?

Marrakech no es una de las ciudades más accesibles ni mejor comunicadas en cuanto al transporte público, por lo que tendrás que hacer malabares para moverte por la ciudad. Por suerte, los taxistas siempre estarán disponibles para regatear contigo y llegar a un acuerdo en el precio. De hecho, este medio es uno de los más recomendados y recurridos por los turistas que visitan la ciudad.

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Jardines Majorelle

Existen otras opciones para llegar desde la Medina hasta los Jardines:

Marrakech Bus Touristique es el servicio oficial de bus turístico, gestionado por la empresa ALSA, con el que podrás descubrir esta preciosa ciudad desde otra perspectiva. Nosotros optamos por éste para evitar regateos y porque la ruta nos permitiría visitar distintos puntos fuera de la Medina en un tiempo razonable. Consideramos que es una buena opción si disponéis de poco tiempo en la ciudad.

Marrakech Bus Touristique

Precio: Adulto 24 horas 145dh (unos 13 euros). Adulto 48 horas 165dh (unos 15 euros) La diferencia es mínima, pero con un día será suficiente para visitar los puntos clave fuera de la Medina. Los tickets los puedes adquirir antes de subir al autobús que encontrarás estacionado en los puntos clave, como delante de la Koutoubia.

¿Cuándo visitar los Jardines Majorelle?

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Cualquier época del año es buena para visitar los Jardines Majorelle ya que abren todos los días del año. El hecho de que en su interior exista una densa vegetación nos permite disfrutar de un paseo muy agradable, fresquito y sin prisas. Los horarios de apertura son los siguientes:

  • Del 1 de octubre al 30 de abril, de 8.00 a 17.30 horas.
  • Del 1 de mayo al 30 de septiembre, de 8.00 a 18.00 horas.
  • Mes de Ramadán: de 9.00 a 17.00 horas.

Precio de entrada:

Jardín: 70 dh (unos 6 euros)

Museo: 30 dh (sobre 2,7 euros)

 

La magia del Bleu Majorelle

Marrakech es una ciudad de colores, de contrastes. Es una ciudad que te atrapa por los ojos, que se te mete por la vista y que te roba el corazón con sólo presenciar uno de sus atardeceres. Y de repente, en medio de tanto rojo, de ese fuego que desprenden sus calles, su gente, encontramos esa conexión directa con París. Si bien es cierto que los locales se han adaptado al turismo, llegando a hablar, además de su árabe natal, español o inglés, el francés es uno de los idiomas más conservados en las tierras marroquíes.

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Bleu Majorelle

Jardines Majorelle

Corrían los años treinta cuando el pintor francés Jacques Majorelle (1886-1962) estableció, con empeño, pasión y amor, su taller en este precioso y encantador lugar, epicentro azul en un océano rojo. Hacía ya diez años desde que había adquirido la finca de palmeras donde construyó un chalet de estilo Art déco, con marcadas influencias en Le Corbusier y en el precioso Palais de la Bahía de Marrakech. En el chalet, se encontraba la vivienda principal en el primer piso y el taller del artista en el piso de abajo.

No obstante, no fue hasta los años sesenta cuando la propiedad pasó a manos del famosísimo estilista y diseñador francés Yves Saint Laurent, que junto a su pareja Pierre Bergé se encargó de la construcción de una nueva villa y la apertura de un nuevo taller donde se expondrían piezas únicas del arte islámico.

En un contexto social todavía conservador en el que el rechazo a la homosexualidad estaba latente, Marrakech era el lugar ideal para huir de todos aquellos que se negaban a evolucionar. La villa Majorelle suponía para Yves Saint Laurent y Pierre Bergé no sólo un lugar de expresión artística sino también un refugio de amor. El refugio con el que todos soñaríamos. Un espacio lleno de luz, tranquilidad, cuyo potencial ya había visto décadas antes Jacques Majorelle, que había dejado un buen legado en su parque botánico. A día de hoy, en el recinto se conserva la vivienda privada, independiente del Museo, aunque el carácter idílico se ha convertido en un atractivo turístico y lejos de ser un lugar tranquilo, se ha masificado en los últimos años.

Más de 300 especies de los cinco continentes  

Entrar en el jardín botánico es enamorarte a cada paso que das, ya no sólo por lo cuidado que está, sino también por la abundancia de formas y colores que encontramos en él. Veinte jardineros se encargan de mantener a punto cada uno de sus rincones. Y es que las más de 300 especies vegetales, procedentes de los cinco continentes, precisan de cuidados especiales, algunas de ellas incluso para combatir el calor.

Jardines Majorelle

Durante el paseo por el jardín nos encontraremos con riachuelos y estanques con nenúfares y tortugas, además de naranjos, plataneros, palmeras enanas, cactus de distintas especies, hibiscus, rosales y muchos más. Aunque abarrotado de gente, la visita a los jardines merece tanto la pena por la mezcla de arte y meticulosidad que está presente en cada paso. Además, en la visita escucharemos el canto de más de 15 especies de pájaros, que se puede encontrar exclusivamente en el área del Norte de África, lo que le aporta un plus de atractivo al lugar.

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Sin embargo, una de las partes que más me gustó, sin duda alguna, fue el bosque de bambú. Esa pequeña conexión con el Sudeste asiático, el guiño a la cultura oriental que aún se conserva en los jardines y la parte más relajante del paseo, es una maravilla. Todavía no había estado en el bosque de bambú de Arashiyama (Kyoto) cuando visité los jardines Majorelle y esa conexión con algo tan básico como la vegetación, me transmitió una paz incontenible.

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Espero que os haya gustado este post sobre los preciosos Jardines Majorelle.

¡Un abrazo y espíritu wonderlust!

Coraline

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