Budapest, el resurgir de la ciudad separada por el Danubio

A orillas del Danubio encontramos una de las capitales más fascinantes de la nueva Europa, esa que se ha puesto de moda en los últimos años y que cada vez nos gusta más visitar. Nuestro primer contacto con los países central-orientales de Europa fue por pura casualidad, llegando a Budapest y descubriendo que el país húngaro tiene mucho más que aportarnos si volvemos algún día.  Siendo una de las ciudades parcialmente destruida por los ataques aéreos británico y americano durante la Segunda Guerra Mundial, pensábamos encontrarnos con una urbe mucho peor conservada. Sin embargo, nos encontramos una ciudad llena de rincones en auge y lugares impresionantes que han sido denominados como Patrimonio de la Humanidad.

¿Cómo llegar?

Si llegáis en avión, lo más sencillo es recurrir al aeropuerto Budapest-Ferenc Liszt, situado a unos 16km del centro de la ciudad. Además de las opciones de contratar un servicio de transfer privado o un taxi, entre las formas más económicas de llegar al centro están:

  • Autobús 200E: este fue el medio que utilizamos nosotros puesto que lo encontramos bastante cómodo. Desde el aeropuerto, llega a la estación de metro Köbánya-Kispest, esta es la primera parada de la línea 3 (azul). El trayecto dura unos 25 minutos y cuesta 450 florines si se compra en el autobús directamente (1,44€ aproximadamente). 
  • Tren: El tiempo del trayecto y el precio del billete más o menos es el mismo que el autobús y el tren nos dejaría en la estación Western Railway Station. El horario del servicio es de 9:00 a 22:00 horas.

Otra opción es comprar la Budapest Card, aunque nosotros optamos por no cogerla porque fuimos andando casi a todos los sitios y sólo cogimos un día el tranvía, por lo que no nos compensaba.

Lo que más nos gustó

En líneas generales, Budapest fue una ciudad que nos encantó. Sus calles están llenas de vida, gente sonriente, pequeños comercios locales y un sinfín de sitios con historia por recorrer. No obstante, entre los sitios que nos robaron el corazón están:

El poderoso Parlamento de Budapest

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Un edificio impresionante que descansa a orillas del Danubio. Con su construcción se pretendía demostrar el gran poder económico de la época y actualmente es el tercer parlamento más grande del mundo después del de Rumanía y el de Argentina. Sentarse al otro lado del Danubio y ver el Parlamento al atardecer es todo un espectáculo.

De compras por Váci Utca

Toda capital europea cuenta con un núcleo comercial en el que se sitúan comercios, bares, tiendas de souvenirs y otros lugares de interés social. Esta famosa calle comercial de Budapest reúne todos los requisitos para pasar un buen rato perdiéndose entre tiendas y disfrutando de su ambiente.

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Degustación típica en el Mercado Central

 Como grandes forofos de los mercados locales, esta era una de las paradas obligadas en la ciudad. Y como suele pasar, ¡no nos defraudó! El edificio original data de 1897, aunque en 1991 se declaró en ruinas y fue restaurado y abierto unos años más tarde. En la planta baja encontramos infinidad de puestos con productos típicos húngaros y sobre todo, ¡mucho paprika! Pero lo mejor, a nuestro modo de ver, es descubrir en la planta superior los puestos de comida donde compartiréis mesa con otros comensales para probar la gastronomía húngara. Todo un lujo a precios súper económicos. Además de los turistas, os encontraréis con muchos locales que acuden a comer al mercado.

Cruzando el río, Buda y todo su encanto

 Antes de 1873, Budapest estaba dividida en dos ciudades, Buda y Pest y separadas por el Danubio. Aunque la mayoría de los puntos de interés están en el lado de Pest, cruzar el río por el puente de las cadenas y adentrarse en el barrio de Buda es un must it si visitáis la ciudad. En caso de que queráis subir en autobús, tendréis que coger el Dísz tér, las líneas 16, 16A o 116.

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En la zona de Buda destacamos tres lugares que nos encantaron. Lo primero es callejear por los alrededores del castillo y maravillarse con las calles y edificios que descansan en la colina de Buda. Por otro lado, el propio Castillo de Buda, como eje central de esta zona y al que se puede subir en caminando o en funicular. Nosotros optamos por la segunda opción y nos encantó. El funicular Budavári Sikló tiene un precio de 1200 florines y suele funcionar entre 7:30 de la mañana y 10 de la noche.

Y por último, acabar la visita en el Bastión de los pescadores, consiguiendo una preciosa panorámica de toda la ciudad.

Visitar los jardines del castillo es gratuito, entrar en cada uno de los museos tiene distintos precios.

Enamorarse de la ciudad, a bordo de un crucero

Si seguís nuestras andanzas, sabréis que nos encanta recorrer las ciudades en barco siempre que podemos. Nos aporta otra visión de los sitios y nos sirve como respiro para relajarnos durante el ratito que dure el paseo. La mayoría de las compañías ofrece paseos en barco de alrededor de 1 hora aproximadamente por unos 13€, incluyendo una consumición gratuita. Podéis reservar online vuestro paseo.

Visita guiada por la preciosa ópera de Budapest

No habíamos planeado visitar la ópera, pero fue difícil resistirse a entrar y ver la magnitud de este edificio, así que contratamos la visita guiada. El guía explica muchas curiosidades sobre el edificio, sus características, el peso de la lámpara central y el uso actual que se hace de las instalaciones. Aunque nos hubiese gustado disfrutar de una ópera o ballet, en los días que fuimos no teníamos la posibilidad de hacerlo.

Ópera de Budapest

Subir a las torres de la Basílica de San Esteban

Una de las mejores vistas de la ciudad la obtendremos si visitamos la Basílica de San Esteban y subimos a sus torres. Se trata de la iglesia más grande de Budapest y el punto más alto, junto al Parlamento. Para acceder a la basílica y a las torres es posible hacerlo en ascensor o por escaleras y el precio está alrededor de 1100 florines (3,50€ aproximadamente). No hace falta reservar previamente.

Sentarse y admirar la Plaza de los Héroes

Situada en la avenida Andrássy, una de las más populares de la ciudad, esta plaza es un homenaje a las tribus fundadoras del país húngaro. Nombrada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, esta plaza da paso al Museo de Bellas Artes, un edificio con mucho interés turístico y cultural.

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Acabar el viaje en el Balneario Széchenyi

Budapest también es famosa por los balnearios de aguas termales con los que cuenta. Uno de ellos y muy concurrido es el Balneario Széchenyi. Situado muy cerca de la Plaza de los Héroes, nosotros aprovechamos para visitarlo el último día de nuestro viaje, de este modo nos relajamos y disfrutamos de sus 15 piscinas interiores, 3 de ellas al aire libre. El horario de apertura es: todos los días de 6 de la mañana a 10 de la noche y el precio es de unos 19 euros. Os recomendamos comprar las entradas anticipadas para evitar colas.

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Si de algo estamos seguros es de que algún día repetiremos en Budapest, probablemente combinando el viaje con otra de las ciudades de la zona que tenemos pendiente, como Viena. Aceptamos recomendaciones!

¡Un abrazo y espíritu Wonderlust!

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